Xavier Falip Andiñach. Profesor del Método
Los suboccipitales son un conjunto de músculos formados por:
1. Recto posterior menor de la cabeza.
2. Recto posterior mayor de la cabeza.
3. Oblicuo superior de la cabeza
4. Oblicuo inferior de la cabeza.
Estos músculos pequeños y de corto recorrido los encontramos en la zona cervical, entre la zona occipital del cráneo y la primera y segunda vértebra de la columna (atlas y axis). Aunque su área de localización es pequeña, tienen una relación fundamental con acciones que van desde los movimientos oculares hasta la coordinación del resto de la musculatura dorsal, ya que cuentan con un elevado número de receptores de estiramiento, de los más elevados del cuerpo humano.
El autor Thomas M. Myers en su libro “Meridianos Miofasciales” nos indica la importancia de este grupo muscular poniendo como ejemplo a los gatos: “los gatos pueden caer siempre sobres sus patas gracias a los suboccipitales. Cuando un gato esta en el aire, utiliza los ojos y el oído interno para orientar su cabeza horizontalmente, ejerciendo ciertas tensiones sobres sus músculos suboccipitales, que el cerebro recibe a través de los múltiples receptores de estiramiento y, de forma refleja, ordena al resto de los músculos espinales que organicen toda la columna desde el cuello, de forma que las patas del gato se coloquen debajo antes de que alcance el suelo” (Myers, 2009).
Nuestra columna funciona de manera similar, depende de cómo tengamos colocado nuestro cuello determinará el tono habitual del resto de nuestra musculatura dorsal, escapular y lumbar. ¿Cuántos de vosotros no os habéis quejado de dolores en la zona cervical, dorsal y escapular después de toda una jornada trabajando delante del ordenador?
Estos datos nos vuelven a mostrar la importancia de un trabajo global en el cuerpo, y puedo añadir, después de mi experiencia con el Método, que sin unos pies y una pelvis bien colocados, y sin un trabajo de tonificación y estiramiento global, no podremos orientar correctamente la cabeza. Por eso des del Método insistimos en la correcta colocación y alineación, de los pies a la cabeza, para una correcta organización del cuerpo, para poderlo aplicar tanto si practicamos alguna modalidad deportiva, en el trabajo o en nuestras actividades de la vida diaria.

Xavier Falip Andiñach.
Professor del Método Pilar Dominguez.
Estudiante de segundo curso de Grado en Fisioterapia en la Facultad de Ciencias de la Salud Blanquerna, Universidad Ramon Llull.
Bibliografía:
Myers TW. Vías anatómicas, meridianos miofasciales para terapeutas manuales y del movimiento. 2ª ed. Barcelona: Elsevier-Masson;2009
Schünke m, Schulte e, Schumacher u. Prometheus: Texto y atlas de anatomía. Madrid: Panamericana; 2005
1. Recto posterior menor de la cabeza.
2. Recto posterior mayor de la cabeza.
3. Oblicuo superior de la cabeza
4. Oblicuo inferior de la cabeza.
Estos músculos pequeños y de corto recorrido los encontramos en la zona cervical, entre la zona occipital del cráneo y la primera y segunda vértebra de la columna (atlas y axis). Aunque su área de localización es pequeña, tienen una relación fundamental con acciones que van desde los movimientos oculares hasta la coordinación del resto de la musculatura dorsal, ya que cuentan con un elevado número de receptores de estiramiento, de los más elevados del cuerpo humano.
El autor Thomas M. Myers en su libro “Meridianos Miofasciales” nos indica la importancia de este grupo muscular poniendo como ejemplo a los gatos: “los gatos pueden caer siempre sobres sus patas gracias a los suboccipitales. Cuando un gato esta en el aire, utiliza los ojos y el oído interno para orientar su cabeza horizontalmente, ejerciendo ciertas tensiones sobres sus músculos suboccipitales, que el cerebro recibe a través de los múltiples receptores de estiramiento y, de forma refleja, ordena al resto de los músculos espinales que organicen toda la columna desde el cuello, de forma que las patas del gato se coloquen debajo antes de que alcance el suelo” (Myers, 2009).
Nuestra columna funciona de manera similar, depende de cómo tengamos colocado nuestro cuello determinará el tono habitual del resto de nuestra musculatura dorsal, escapular y lumbar. ¿Cuántos de vosotros no os habéis quejado de dolores en la zona cervical, dorsal y escapular después de toda una jornada trabajando delante del ordenador?
Estos datos nos vuelven a mostrar la importancia de un trabajo global en el cuerpo, y puedo añadir, después de mi experiencia con el Método, que sin unos pies y una pelvis bien colocados, y sin un trabajo de tonificación y estiramiento global, no podremos orientar correctamente la cabeza. Por eso des del Método insistimos en la correcta colocación y alineación, de los pies a la cabeza, para una correcta organización del cuerpo, para poderlo aplicar tanto si practicamos alguna modalidad deportiva, en el trabajo o en nuestras actividades de la vida diaria.
Xavier Falip Andiñach.
Professor del Método Pilar Dominguez.
Estudiante de segundo curso de Grado en Fisioterapia en la Facultad de Ciencias de la Salud Blanquerna, Universidad Ramon Llull.
Bibliografía:
Myers TW. Vías anatómicas, meridianos miofasciales para terapeutas manuales y del movimiento. 2ª ed. Barcelona: Elsevier-Masson;2009
Schünke m, Schulte e, Schumacher u. Prometheus: Texto y atlas de anatomía. Madrid: Panamericana; 2005
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